Aunque Cancún es el destino turístico más famoso de México y el principal motor económico de Quintana Roo, muchas personas se sorprenden al descubrir que no es la capital del estado. Ese honor le corresponde a Chetumal, una ciudad ubicada al sur de la entidad, en la frontera con Belice.
La confusión es comprensible. Cancún recibe millones de visitantes cada año, cuenta con uno de los aeropuertos internacionales más importantes de América Latina y es reconocido mundialmente por sus playas de arena blanca, su vida nocturna y su cercanía con sitios arqueológicos mayas.
Por su parte, la historia de Chetumal está estrechamente ligada a la consolidación del territorio mexicano. La ciudad fue fundada en 1898 con el nombre de Payo Obispo, como parte de una estrategia del gobierno federal para fortalecer la presencia de México en la frontera con el entonces Honduras Británica, hoy Belice, tras la definición de los límites internacionales. Además, la fundación buscaba contribuir al control de la Guerra de Castas, un prolongado conflicto iniciado en 1847 en el que comunidades mayas se levantaron contra las profundas desigualdades sociales, económicas y políticas que enfrentaban. El establecimiento de un asentamiento permanente permitió reforzar la soberanía nacional y favorecer el restablecimiento del orden en la región.
Al pueblo de Payo Obispo se le cambió el nombre oficialmente a Chetumal en 1936. Este cambio formó parte de una serie de acciones para dar identidad nacional y renovar la región tras la restitución del Territorio Federal de Quintana Roo. Por eso, cuando Quintana Roo se convirtió en estado de la República en 1974, se decidió mantener a Chetumal como sede de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Hoy, Chetumal destaca por su tranquilo malecón, el Museo de la Cultura Maya, la Bahía de Chetumal y su cercanía con la Laguna de Bacalar, famosa por sus espectaculares tonalidades de azul.
Mientras Cancún representa el rostro turístico internacional de Quintana Roo, Chetumal es el corazón administrativo e histórico del estado. Juntas, ambas ciudades muestran la diversidad de una entidad que ofrece mucho más que playas paradisíacas.





