Con una inversión de un millón de pesos, el proyecto de restauración activa en el vivero subacuático Bajo Pepito, ubicado entre Cancún e Isla Mujeres, que alberga más de cuatromil colonias de coral, logra un 90% de éxito en la reproducción de especies de coral.
Ante las constantes amenazas que enfrentan los arrecifes, como el blanqueamiento por altas temperaturas, enfermedades como el síndrome del desprendimiento del tejido, huracanes, sobrepesca y la alta visitación turística, investigadores, buzos, voluntarios y personal de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas unen esfuerzos en este proyecto de restauración que es vital, sembrando corales cultivados en un vivero acuático.
Este proceso de restauración activa considera cultivar corales que han demostrado ser resilientes para propagarlos, por lo que en el vivero se mantienen en cultivo al menos 15 diferentes especies, incluyendo las cruciales Montastraea cavernosa, Acropora palmata y Acropora cervicornis, e incluso el pilar coral, un ejemplar que ya no se encuentra en los arrecifes naturales debido a la extinción de su hábitat. Los fragmentos cultivados son posteriormente sembrados para dar nueva vida a arrecifes en arrecifes de coral clave como Chitales, Cuevones, Manchones, Sac Bajo y La Cadenita.
Bajo Pepito es un punto de referencia náutico (una boya roja) que marca la entrada al canal para llegar a Isla Mujeres desde Cancún, parte de la zona de Bahía de Mujeres, un área marina protegida donde se puede fondear con precaución. Es una zona importante para la navegación que conecta el continente con la isla, famosa por sus aguas cristalinas y actividades turísticas






