Tal como hay diferencias en la pronunciación y terminología en los diferentes países de habla hispana (sin que dejen de ser mutuamente inteligibles), también hay variaciones en cada región de un país. México no es la excepción.
En México se distinguen al menos seis tipos de acentos que a continuación describimos:
El norteño: Se distingue por una entonación firme y directa. Se habla con rapidez y menos pausas largas. Tiene influencias del inglés con términos como “parquear”, “lonche” y “rancho”. Es común en estados como Chihuahua, Sonora, Nuevo León y Sinaloa.
El occidental: El acento de Jalisco y regiones cercanas tiene una cadencia particular con debilitamiento de las vocales finales, haciendo que la “e” de “norte” suene más como “i”, por ejemplo, y vocabulario específico, como el uso de "birote" para el pan blanco y “ocupo” en lugar de “necesito”.
El central: Propio del altiplano mexicano, tiene fuerte influencia del nahuatl en su entonación que es melódica. Se caracteriza por una pronunciación nítida de las consonantes, especialmente la "s" y la “d”. Es considerado un estándar para medios y negocios.
El costeño: Presente en las costas de Golfo de México y el Pacífico. Se caracteriza por sus rasgos musicales, ritmo rápido y fuerte influencia caribeña, con la aspiración de la letra "s" al final de las sílabas, sonando similar a una "j" suave o desapareciendo.
El yucateco: Uno de los acentos más distintivos debido a la fuerte influencia de la lengua maya. Tiene una entonación pausada, melódica con pronunciación muy marcada de las consonantes. Es común el uso de palabras mayas como “chan” (pequeño) y “nohoch” (grande).
El sureño: En Chiapas, es parecido al costeño, con la aspiración de la letra "s", pero con características similares al acento centroamericano, incluyendo el uso del voseo (uso de "vos" en lugar de "tú"), algo inexistente el resto del país.





